Ilustre Municipalidad de Lo Prado

Barrios con historia

Entre las muchas zonas que conformaban la comuna de Barrancas, se encontraba la hacienda Poange, un terreno que a inicios del siglo XVIII había obtenido el nombre de Lo Prado por su dueño, Pedro de Pra¬do. Un siglo después, esta enorme área fue subdi¬vidida en Lo Prado arriba (de Ricardo Vial y Alejandro Vigoroux) y Lo Prado debajo (de José Guzmán Riesco).

La evolución de la ciudad derivó a que hacia 1920, Barrancas se transformara en un sector receptor de santiaguinos migrantes, que se reubican en los márgenes de la ciu¬dad, luego de ser perjudicados por la crisis económica derivada del cierre de las salitreras del norte y el sobreprecio de los arriendos.

Dispuestos a encontrar una mejor calidad de vida, los nuevos pobladores se organizaron en la Unión de Poblaciones y al Block de las Barrancas, luchando por pavimentación, un centro asistencial y agua potable. Pero el principal problema, era el aprovechamiento de los vendedores de terrenos.

A partir de la década del 1920, la hacienda Lo Prado, el fundo Blan¬queado y la chacra Santa Elisa fueron parceladas, dando origen a las poblaciones Lautaro, Blanqueado y Anexa Lautaro.

Lautaro es la primera población de Barran¬cas, ubicada al nororiente de lo que es ahora Lo Prado, y surgida a partir de la división del fundo La Lora y de la Chacra Santa Elisa de Ze¬nobia Zamudio de Petterson. Entre 1935 y 1943 se levantaron viviendas autoconstruidas por más de 7.000 obreros. Se trataba de viviendas precarias, de material ligero, tabiquería y, en algunos casos, ladrillos. Los sitios eran amplio y cada casa disponía de una chacra donde cultivaban frutas, verduras y hierbas.

El deporte se transformó en un importante espacio de encuentro entre los vecinos. La Unión Lautaro fue un emblemático e incipiente equipo de fútbol, cuyas disputas con el club Arturo Prat, acaparaban toda la atención. De la misma forma, las fiestas organizadas por los Comités de Adelanto, reunidos con el fin de conseguir mejoras básicas como al-cantarillado y pavimentación, generaban espacios de convivencia que permitían fortalecer los lazos y generar un ambiente de cooperación entre los pobladores.

Un nuevo proceso de loteo se vivió hacia 1943, en Punta de Lo Prado, posteriormente Villa Blan¬queado, donde se ofrecían terrenos con significativas facilidades de pago. Por medio de organizaciones vecinales, los trabajadores pelearon por la urbanización y el agua potable, denunciando a loteadores por estas carencias.

Este conflicto se materializó con fuerza en la población Jardín Lo Prado, creada en 1952. Este constituyó el último terreno de la comuna subdividido como loteo, lo que trajo más de un dolor de cabezas para sus compradores. Era tanta la desfachatez de los vendedores, que llegaban a vender a diferentes personas un mismo terreno.

El conjunto habitacional Parque Residencial Alameda comenzó su construcción en 1962, como una subdivisión de la hijuela del fundo La Laguna. Su poblamiento se llevó a cabo a través de distintas constructoras, donde se radicaron particularmente empleados ferroviarios, quienes adquirieron sus viviendas en el sector suroriente de la actual comuna de Lo Prado.

Otro conjunto habitacional es la Villa Ecuador, formada a partir de 1967 mayoritariamente por trabajadores gráficos de distintos periódicos. Pese al origen y vinculación gremial de los beneficiados, el acceso a servicios básicos no fue fácil. Se vieron afectados por falta de agua y la inseguridad de ser víctimas de la toma de las viviendas.

La Villa Kennedy, al surponiente de Lo Prado, nació en 1966 por una ini¬ciativa desarrollada por las cooperativas Agesa, Davis y LAN Chile54, dirigidas por fundación INVICA. Los trabaja¬dores de LAN poblaron mayoritariamente la Villa. Hacia 1970 las casas estaban terminadas, no así el proyecto. Estando por entonces muchos funciona¬rios LAN dueños de casas fuera de Chile y quedando sus in¬muebles desocupados, organizaciones de choferes de autobuses protagonizaron una toma de viviendas. La villa se divide en “tomadores” y “legíti¬mos propietarios”, con una convivencia que no fue fácil. Sin embargo, la situación fue mejorando de a poco por un sentido de colaboración que fue surgiendo entre los vecinos y vecinas. El Cumbión, restorán fundado en 1971, contribuyó a esta armonía.

En 1964, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, la Cor¬poración de la Vivienda (CORVI) implementó un programa de solución habitacional conocido como “Operación Sitio”, donde se entregaba terrenos urbanizados a familias de escasos recursos con necesidad urgente de contar con este espacio. En 1967 fueron asignados los si¬tios de la Villa María Luisa Bombal (entonces Población Pudahuel) y, en 1968, aquellos correspondientes a la población Los Héroes (entonces llamada Manuel Rodríguez).

Si bien los sitios de la población Los Héroes (ex Villa Manuel Rodríguez) fueron asignados en 1968, su acondicionamiento de¬moró meses. Cuando se entregó la documentación que acreditó la propiedad, muchos optaron por ocupar los terrenos aunque no existiera avance de urbanización, por temor a que fueran tomados.

El área de Barrancas registra algunas de las tomas más emblemáti¬cas de la historia del movimiento de pobladores. En la actual comuna de Lo Prado, existieron dos amplias tomas de terreno: el Campamento Che Guevara, agosto 1970, y el Campamento Bernardo O`Higgins, noviembre del mismo año.

La expropiación de la Chacra Santa Anita, coman¬dado por las Juventudes Socialistas y el Ejército de Liberación Nacional, derivaría en el Campamento Che Guevara, donde el presidente Salvador Allende se transforma en protagonista, participando activamente en su levantamiento. Todos los pobladores que participaron de la toma, debían estar inscritos en una libreta de ahorro, con previo pago de cuotas. Contó con atención de salud con la ayuda de médicos volun¬tarios, guardia del campamento y educación popular por medio de buses- aula.
Luego de haber superado un crudo invierno que incluyó nevazón, en 1972 se hizo entrega de mil departamentos, construidos por los mismos residentes del campamento.
El Campamento Bernardo O`Higgins, se funda en los ter¬renos surorientes de lo que hoy es Lo Prado, tras la toma de agosto de 1970. Los pobladores fueron trasladados en micros a la zona del fundo expropiado. Con mucha antelación, se organizaron trece comités Sin Casa en distintos lugares de Santiago. Los inscritos debían tener cierta cantidad de cuotas CORVI, además de sus papeles de antecedentes limpios.
Se instalaron allí alrededor de dos mil familias, quienes debieron organizarse para conseguir agua, cocinar e iluminación Una de las principales preocupaciones era cuidar las puertas, para que nadie se introdujera sin autorización. También se acondi¬cionaron buses como aulas, con el fin de educar de forma au¬tónoma y voluntaria, a los niños del campamento.

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